Seamos curiosos

curiosidad

Hoy tenemos la gran ventaja de tener al alcance de nuestras manos muchísima información e investigar sobre cualquier tema que tengamos curiosidad.
Buscar en Internet nos ha permitido investigar, aprender, conocer y hacer nuevas cosas, desde aprender a anudar una corbata hasta hacer un mueble con nuestras propias manos.
La curiosidad es excelente, es esa vocecita interna que no dice ve, investiga, conoce más.

Recuerdo una vez, estaba comiendo con mis papás. Estábamos tomándonos unos cuantos mezcales cuándo nos surgió la duda de qué era lo que diferenciaba al mezcal del tequila si los dos provenían de la misma planta. Empezamos a debatir y a adivinar, pero con la facilidad de decir Ok Google y esa curiosidad pudimos saber realmente cuáles eran las diferencias entre esos dos elixires.
Así de fácil tenemos acceso a tanta información pero qué es lo que nos separa de ella. Si nos quedamos con la duda o con lo que nos pueden decir y lo damos por sentado perdemos esa grandiosa cualidad. Ser curiosos no significa estar metidos en lo que no nos incumbe, ser curiosos es resolver esas dudas que surgen o emprender nuevas búsquedas de acuerdo a nuestros gustos o por el simple hecho de probar algo nuevo.

Aaron Swartz fue defensor de la libertad de información y del acceso democrático a los contenidos en Internet. Gracias a él y a su curiosidad hoy tenemos grandes recursos y podemos consumir mucha información en el mundo internauta. Si quieren saber un poco más de él pueden checar el documental The Internet´s own boy: The story of Aaron Swartz, disponible en Netflix

La curiosidad es una necesidad diaria, un alimento para nuestro ser. Esa curiosidad nos puede llevar a nuevos caminos e incluso a viajes jamás experimentados.
Hoy pueden empezar la semana haciendo algo que jamás hayan hecho, algo que tienen miedo de hacer, hoy es el día para ser curiosos.

Abrazos, Ile.